El mundo de la moda está en constante evolución, y con ella todas las profesiones que la abarcan.

 

Con el ascenso a la fama de las redes sociales y la sociedad en la que vivimos, es inevitable que los trabajos vayan mutando. Si no queremos quedarnos atrás, debemos asumir que la tecnología se ha hecho cargo de nuestras vidas sin darnos cuenta. Todo esto tanto en el ámbito personal como profesional. En el mundo de la moda no es menos.

Uno de los temas más hablados entre las modelos profesionales es su constante disconformidad con el avance tecnológico y lo que esto supone en su vida laboral. A día de hoy, lo más normal es contar con algún perfil en redes sociales. Sin embargo,  algunas prefieren mantenerse al margen. Por este motivo existe una fuerte discriminación hacia aquellas que eligen no formar parte de este avance. 

 

Por ende, es bastante común que las llamadas influencers vengan a ocupar su lugar transitando las pasarelas de moda.

 

A pesar de esto, existe diferencia de opiniones al respecto. Por un lado, en la mayoría de los casos ocurre lo siguiente.  Tras de una primera contratación, los diseñadores prefieren volver a trabajar con las modelos profesionales. Esto se debe a que es evidente que este nuevo grupo chicas conectadas a la red no lucen sus diseños de la misma forma.  En cambio, por otro lado, existen otros casos en los que se prefiere la visibilidad en las redes de los diseños por parte de estas influencers.

 

 

Un claro ejemplo de esto fue el famoso desfile de Ze García en Barcelona en 2018.

 

Las protagonistas de la noche fueron las influencers más populares del momento, como Dulceida, Marta Lozano, Maria Pombo y Jessica Goicoechea entre otras. Este evento causó mucho revuelo, ya que hubo muchas críticas al respecto, sin embargo, el desfile se convirtió  en viral y el vídeo se posicionó entre los vídeos del momento. Contra esto poco pudieron hacer las modelos. Está claro que las influencers venden, y esto las marcas lo saben ya que sus recomendaciones son seguidas por miles de personas y eso supone conversiones. Según el informe “ Influence Scope Report”  llevado a cabo por Nielsen este mismo año, el 71% de los consumidores confían en la opiniones de los influencers sobre los productos que muestran en sus redes.

 

Fuente: La Vanguardia

Algunas de las profesionales que se dedican a esto opinan que el mundo del modelaje ya no es lo que era. A día de hoy existe mucha competencia con el auge de las redes sociales. Es un constante “tener que saber venderse”.  Ahora ya no solo se trata de saber lucir la ropa o el producto. Se trata del tipo de contenido que creas o como te muestras en redes. Todo esto para tener el valor suficiente como para poder lucir los diseños.  

Está claro que todo está en constante evolución, pero…

¿Hasta qué punto nos merece la pena que las redes sociales dominen nuestras oportunidades? 

 

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